Publicación Inspirada en los planteamientos del Libro: SAPIENS, DE ANIMALES A DIOSES : Autor YUVAL NOAH HARARI, 2015.

En nuestro ADN más histórico y ancestral, traemos la capacidad de colaborar, compartir, gestionar modos de vida que implica ir acompañados, esperar a los que van más lento e inspirarnos en quienes trabajan por un propósito común. Por ello, la capacidad e identidad de colaborar se forja en el ser humano cuando necesitamos de otros y otras para vivir o, a veces, sobrevivir.

Pero hubo un momento en la historia de la evoluciòn del ser humano donde se forjó y esculpió, en nuestro ADN, el individualismo. Aparecieron las religiones y las jerarquías junto a la agricultura. Pasamos de ser recolectores a fundar territorios (aldeas, pueblos y ciudades) y cambiaron drásticamente las costumbres del ser humano. Los granos y los animales domesticados fueron los primeros indicios del ser humano materialista, centralista, abocado a tener una mejor calidad de vida a cuesta de explotar los recursos que tenía a su alrededor.

Se dice, que el ser humano mientras fue nómada fue más inteligente, emprendedor y astuto que las generaciones actuales (donde casi todo está dado). El ser humano nómada tuvo que aprender a comer, relacionarse, inventar medios para sobrevivir. En cambio, hoy el ser humano tiene, en la mayor parte de los casos, resuelto estos temas. Lo interesante, es que ninguno de los aprendizajes iniciales del ser humano nómada, los realizó de forma individual. Al contrario, los llevó a cabo con otros pares, ya que sobrevivir -enfrentarse al desafío de alimentarse o reproducirse- no los podía realizar en solitario.

Entonces ¿Qué nos pasa en nuestra sociedad actual que todo pareciera tan difícil, si lo básico ya lo tenemos resuelto? ¿Por qué nos empeñamos en estirar el elástico de la vida si la naturaleza ya nos dio lo esencial?

Existe un secreto escondido en cada ser humano. Algunos ya lo descubrieron tiempo atrás, otros están en esa búsqueda y otros tantos aún necesitan que alguien se los muestre. Ese eslabón medio conocido y perdido es la colaboración: algo intrínseco a nuestra biología, que se conecta con nuestros parientes más lejanos y con nuestra capacidad de estar en red o articulados.

Si te interesa el mundo de la colaboración, y cómo puede ayudarte en tu día a día, en tu proyecto, en tu organización, etc. te queremos invitar a descubrir la forma en la que podemos hacer de la colaboración nuestra aliada, para generar bienestar entre las personas y desarrollar modelos de gestión organizacional más horizontales.

Cristian Figueroa